Cambiando la mirada – proyecto infantil

PROYECTO DE INNOVACIÓN EN EDUCACIÓN INFANTIL.

“SIGUE AL NIÑO Y DÉJATE SORPRENDER:

JUNTOS EN CAMINO”

Comenzamos en el MONTPE un proyecto de innovación educativa que tiene su origen en el deseo de apostar por una “nueva mirada”, un cambio que impulse y contribuya a dar mejor respuesta a cada uno de los alumnos, a sus necesidades y potencialidades únicas, individuales. Nuestra intención es favorecer su desarrollo integral respetando, acompañando y favoreciendo que su aprendizaje sea lo más significativo posible, teniendo en cuenta sus intereses y los periodos sensibles en los que se encuentran.

La sociedad va cambiando y como docentes, nos planteamos que estos cambios han de verse reflejados en el tipo de educación que impartimos, en el uso de las metodologías y en el desarrollo de un espíritu crítico que fomente la cultura del ser por encima del hacer y del tener. Eso solamente es posible potenciando la esencia de cada individuo en particular y el valor del grupo en general. Nuestras familias, nuestros alumnos también están cambiando. Por eso, cada vez nos sirve menos responder a la homogeneidad de un grupo cuando en realidad tenemos en las aulas un potencial heterogéneo que, si sabemos combinar, puede dar resultados extraordinarios.

Para dar respuesta a unas necesidades que cada vez son más evidentes, estamos trabajando a partir de la observación. Porque la realidad educativa que tenemos ante nosotros nos deja los siguientes aspectos que justifican el desarrollo de este “cambio en la mirada”:

Porque nuestros alumnos necesitan aprender a través de la experiencia, de los sentidos y el desarrollo de los mismos y no sirve con favorecer pequeños instantes para ello. Su aprendizaje será mucho más significativo en la medida en que lo protagonicen con mayor independencia y autonomía, bajo la atenta mirada del adulto y sin tanta “dirección”.

Porque ellos aprenden mejor a través del movimiento. Su desarrollo neurológico depende en gran medida de ello y cuanto más permanezcan sentados realizando sus tareas o se les “prive” de la oportunidad de explorar libremente el ambiente, más se les reducirán las posibilidades de libertad y de construcción de su propia inteligencia.

Porque el juego es importante. El juego en la infancia es igual al trabajo. Los niños no diferencian entre juego y trabajo y ese juego ha de ser para ellos emotivo, debe ser un medio y no un fin para construir su propio ser y para favorecer la interacción y las relaciones sociales. Con el juego los niños se sienten libres, se automotivan, crean, desarrollan la libertad y el afán de superación, la creatividad y la voluntad, se activan los centros emocionales y es necesario que ese juego sea significativo para ellos. Porque como decía María Montessori, “un niño que juega es un obrero que trabaja”.

Porque, trabajando su autonomía e independencia, estamos favoreciendo la conquista de la libertad y contribuyendo a su seguridad personal. Es fundamental incidir en esto para ayudarles a desarrollar su iniciativa propia y la toma de decisiones.

Porque se hace necesario darles herramientas para que aprendan a esperar y respetar los espacios y tiempos de los demás. Para ello, fomentar la cultura de la calma, desarrollar actitudes de cuidado hacia uno mismo, hacia los demás y hacia el entorno sin necesidad de que el adulto esté presente constantemente para recordarles estos aspectos, será otro de nuestros trabajos más importantes en estas edades.

Porque los espacios, ambientes y materiales deben estar organizados. Ese orden externo se complementa con el orden interno y de este modo se mejora la estructuración cognitiva y el orden mental. Es importante tomar conciencia de la importancia de que cada alumno aprende de acuerdo a sus propios intereses y tiempos de maduración. En la medida en que fomentemos esto, propongamos actividades y ordenemos materiales de modo más secuenciado y de acuerdo a sus avances personales, lograremos resultados más significativos.

Porque vemos necesario reorganizar también la programación de actividades para que los alumnos vayan desarrollándose de acuerdo a sus propios intereses y potenciar el aprendizaje a través de las denominadas inteligencias múltiples de Gardner.

Nuestra misión, visión y valores están centradas en el alumno, en la importancia del ser y en promover su desarrollo integral, su espíritu crítico, su voluntad y crecimiento personal y social para construir un mundo cada vez mejor.

Si nuestra apuesta va en esta dirección y en respetar la singularidad de cada uno, introducir nuevos cambios que favorezcan la motivación intrínseca de nuestros alumnos con el fin de que vayan avanzando hacia una toma de decisiones cada vez más centrada en su espíritu crítico, autonomía y libertad. Para ello, es necesario que los adultos comencemos por “mirar de otra manera” a nuestros alumnos, que les observemos atentamente para poder guiarles respetando su individualidad y favoreciendo así una educación de calidad donde familia y escuela estén implicadas en un proyecto común.

Este es sólo el comienzo de lo que se presenta como una aventura apasionante de la que os iremos contando.